ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA POBLACIÓN CON DISCAPACIDAD EN ESPAÑA
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la discapacidad es toda restricción o ausencia, debido a una deficiencia de la capacidad para realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano. Los cambios demográficos experimentados en las últimas décadas en España han traído consigo un proceso de envejecimiento notable y de crecimiento cada vez más acelerado. El aumento de la longevidad ha coincidido además con importantes cambios sociales que han llevado a que instituciones sociales y políticas deban ajustar sus objetivos a la nueva realidad, que demanda más protección social y un mayor alcance y amplitud en el abanico de servicios prestados a los ciudadanos. Los avances médicos y la evolución del estado de bienestar se han traducido en un aumento de la esperanza de vida. La incorporación de la mujer al mercado laboral o las nuevas estructuras familiares están desequilibrando el sistema de apoyo informal a las personas con discapacidad, basado en los cuidados familiares, especialmente a cargo de las mujeres, provocando cada vez mayor presión sobre el sistema de asistencia social y exigiendo, en consecuencia, nuevas respuestas ante las nuevas necesidades que surgen en este nuevo escenario Nuevas necesidades que exigen respuestas desde los distintos ámbitos sociales y que implican necesariamente el protagonismo destacado del movimiento asociativo, como conductor clave del conjunto de estas nuevas demandas sociales. En este escenario, ADYD, consciente de las necesidades del más amplio colectivo de personas con discapacidad, presenta un proyecto de compromiso profesional pleno para prestar un conjunto de servicios que centrados en el asesoramiento jurídico, contribuyan a alcanzar la igualdad plena de todos los ciudadanos. En el diseño de su proyecto, ADYD parte del estudio y análisis profundo de la realidad que reflejan los datos estadísticos de la discapacidad. Datos que, más allá de las cifras nos acercan a las nuevas necesidades de una realidad en continua transformación, y que son hoy el reflejo de otras tantas situaciones de desigualdad latente en el mismo centro de nuestra sociedad.
ADYD enmarca su actividad en el más amplio escenario europeo. A nivel de la UE, siguiendo datos de EUROSTAT, más de 38 millones de europeos padecen algún tipo de discapacidad, bien sea física, psíquica o sensorial. Esto supone un 14,5% de la población total de la UE entre 16 y 64 años, distinguiendo que un 10% son personas con discapacidad moderada y un 4,5% con discapacidad severa. Esta discapacidad les dificulta su participación en la vida económica, social y cultural.
En España, según datos del Padrón Municipal de 2010, la población española es de 46.951.532 habitantes. De ellas, el número de personas con alguna discapacidad es de 3.528.221, lo que representa un 9% del total. De acuerdo con estudios realizados por distintos sociólogos, la probabilidad de padecer una discapacidad aumenta con la edad debido, fundamentalmente, al aumento de las enfermedades y del propio envejecimiento. Aunque la discapacidad puede estar presente en todas las edades de la vida, no hay duda que en edades avanzadas y sobre todo teniendo en cuenta las proyecciones de envejecimiento de la población en los próximos años, es dónde la discapacidad adquiere más importancia. Según la encuesta, más del 32% de las personas mayores de 65 años tiene alguna discapacidad mientras que entre las personas que tienen entre 6 y 44 años la proporción no llega ni al 5%. Llama la atención que más de la mitad de las personas con discapacidad en España han superado la edad de la jubilación. Este hecho, una vez más, evidencia la estrecha relación existente entre envejecimiento y discapacidad. Además, y siempre según datos del Instituto Nacional de estadística, en las distintas y más recientes publicaciones de la Encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud, se aprecia que el aumento de la prevalencia de las situaciones de discapacidad se acelera a partir de los 50 años, de donde resulta con claridad cómo afecta la edad a la prevalencia de las discapacidad, ya que existe una relación muy directa entre el colectivo de mayores y la existencia de discapacidades.
Desde una perspectiva de género, la encuesta indica que más de la mitad de las personas con discapacidad son mujeres (58%) como consecuencia de la mayor y más pronta mortalidad masculina que causa un mayor número de mujeres en las edades avanzadas más propicias a las discapacidades.
En cuanto a los distintos tipos de discapacidades, destaca como más frecuente la discapacidad para “desplazarse fuera del hogar” que afecta a un 20% de la población de más de 6 años seguida por la de “realizar las tareas del hogar “ (13%) y las otras discapacidades relacionadas con la motricidad como “desplazarse dentro de la casa” (12%) y “utilizar brazos y manos”(11%). Les siguen en importancia las discapacidades para “ver” y “oír”(10%). Las discapacidades de autocuidado, aprendizaje, relación y comunicación tienen menor relevancia.
Según la encuesta las deficiencias que causan mayor número de discapacidades son las osteoarticulares que representa el 27%. Les siguen las deficiencias visuales y auditivas que causan, cada una de ellas aproximadamente el 18% de las discapacidades. Las deficiencias mentales y el grupo de “otras deficiencias”3 suponen el 11% del total.
En España hay 2.215.000 personas con discapacidades para las actividades de la vida diaria. Dentro de ellas, 1.450.000 personas tienen una discapacidad severa o total y necesitan ayuda de otra persona para realizar tareas como el cuidado personal, tareas del hogar, desplazamientos etc. Casi un millón de estas personas tienen más de 65 años. Las previsiones de los expertos, espera que el número de personas con discapacidad aumente en los próximos años. En el 2020 la población mayor de 64 años será de 7.845.112 lo que supone un 20% de la población frente al 16% actual. De lo que se deduce que la proporción de las personas con discapacidad aumentará del 9% actual a un 10%.
Un análisis del marco demográfico sobre el que se estructura la conceptualización del proyecto presentado por ADYD, exige en este punto una referencia especial al colectivo integrado por personas inmigrantes con discapacidad. Se estima que el número de extranjeros con discapacidad actualmente residentes en España, en los términos asciende a unos 225.000, lo que supone aproximadamente el 5% del total de extranjeros residentes en España. La distribución por sexo y edad (pirámide de población) de los extranjeros con discapacidad muestra algunas peculiaridades, derivadas de la particular estructura de la población inmigrante, en la que las personas de entre 20 y 35 años constituyen el segmento mayoritario. Destaca el alto número de varones jóvenes con discapacidad (entre 20 y 35 años), que contrasta con las bajas cifras de varones con discapacidad de entre 35 y 64 años. En el caso de las mujeres, también se aprecia un descenso del número de personas con discapacidad en las edades intermedias, aunque este descenso es bastante menos acusado que entre los varones.
ADYD nace en la Comunidad Autónoma de Cantabria y asume un compromiso decidido con la región en la que fundamentalmente desarrollará su actividad. En el marco de Cantabria, el colectivo de personas con discapacidad suponen cerca del 7% de la población y el numero total asciende según los últimos estudios a 37.500 personas que guardan similitud en su distribución con el resto del escenario nacional expuesto En definitiva, los datos demográficos presentados, nos permiten concluir que las necesidades de los colectivos de personas con discapacidad, desde su posición de demandantes y usuarios, son más complejas a medida que se produce el envejecimiento, y se necesitan soluciones más imaginativas que sean entendidas por todos, trasladando y concienciando a la sociedad las nuevas formas de interactuar con el medio de las nuevas necesidades y por tanto los nuevos servicios. En todo caso, y desde un enfoque general, es necesario subrayar los que se constituyen como factores determinantes en el aspecto demográfico: Existe unanimidad en reconocer que el proceso de envejecimiento demográfico incrementa las necesidades de cuidados y atención. El proceso acelerado de envejecimiento de nuestra población está dando una dimensión nueva al fenómeno de la dependencia, tanto cuantitativa como cualitativamente, al coincidir con cambios profundos en la estructura social de la familia y de la población cuidadora.
En esta línea, las situaciones de discapacidad generan dependencia en todos los estratos de población. Y los cambios en el modelo de familia y la incorporación de la mujer al mercado de trabajo reducen la disponibilidad de apoyo informal. Más allá del dato frío, ADYD orienta su actividad, consciente de que estas cifras vuelven a insistir en la necesidad de desarrollar servicios que desde los distintos ámbitos, administraciones públicas y actividad asociativa, presten el conjunto de servicios que pongan freno a la exclusión y garanticen la igualdad de oportunidades, autonomía personal y no discriminación de las personas con discapacidad. .
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